Devocional

El peligro mayor (Lucas 21:34-38)

Lectura: Lucas 21:34-38

 

»Estén alerta, no sea que sus corazones se carguen con disipación, embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre ustedes como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la superficie de toda la tierra. Pero velen en todo tiempo, orando para que tengan fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y puedan estar en pie delante del Hijo del Hombre». Durante el día Jesús enseñaba en el templo, pero al oscurecer salía y pasaba la noche en el monte llamado de los Olivos. Y todo el pueblo iba temprano al templo a escuchar a Jesús.

 

Cuando se lee estos pasajes que anuncian tiempos de angustia y dolor para algunos es natural que muchos experimenten temor.

Generalmente, cuando se piensa en los últimos tiempos las personas tienen miedo a lo terrible que les podría ocurrir: guerras, hambrunas, pestes y catástrofes naturales.

Pero hay un riesgo mayor, un peligro que deberíamos considerar. La posibilidad de vivir como si ese día nunca fuera a llegar. La posibilidad de llegar a creer que el fin del hombre es disfrutar de los placeres y disoluciones a los que nuestra naturaleza nos inclina. 

El Señor nos hace esta advertencia. Estén alertas. Es muy fácil dejarse cautivar por las ilusiones de este mundo. ¿No corren los hombres tras la vanidad? 

El Señor nos hace esta advertencia. Estén alertas. Es muy fácil dejarse cautivar por las ilusiones de este mundo. ¿No corren los hombres tras la vanidad?

Hombres y mujeres que adoran sus propios cuerpos y hacen un culto a ellos mismos y su belleza física con gimnasios, dietas y hasta cirugías. Hombres y mujeres que trabajan y trabajan sin cesar, para acumular riquezas, incluso usando métodos ilegítimos. Hombres y mujeres que en su búsqueda del placer terminan enredados en prácticas sexuales meramente físicas, egoístas, carentes de amor. Hombres y mujeres que se convierten en esclavos de las drogas, del alcohol.

Estos son ejemplos muy evidentes de eso, pero que nuestro corazón se ate a este mundo es muy fácil. ¿Qué deseas, qué anhelas, dónde está puesto tu esfuerzo? En ser más como Cristo y servirle cada día, por amor de su gloria, o en poder tener el mejor auto, las mejores vacaciones, la mejor posición, el reconocimiento ajeno.

El peligro mayor no es tener que atravesar aflicciones, sino creernos hijos de Dios y que cuando Él venga no nos reconozca como suyos. Los hijos del Señor aman a Dios sobre todas las cosas. 

El peligro mayor no es tener que atravesar aflicciones, sino creernos hijos de Dios y que cuando Él venga no nos reconozca como suyos.

 

PARA PENSAR: Examina tu corazón, no dejes que se aferre a lo pasajero y sin valor. Velemos, oremos, pidamos ayuda al Señor para poder estar firmes delante de Él ese día glorioso. 

DEJA TU COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 %