Esta carta del apóstol Pablo, dirigida a la iglesia en Filipos, es muy especial.
Pablo está encarcelado, y sin embargo se goza. Se goza de que Cristo sea predicado, se goza por el cuidado que tienen de él los hermanos filipenses (el motivo inicial de la carta es agradecerles una ofrenda que le han hecho llegar), se goza del padecer por causa del Evangelio.
En esta carta Pablo va a mostrar, sobre todas las cosas, gozo, un gozo que no proviene de las circunstancias, sino del saberse “asido por Cristo”.
Y él, preso, aunque confiado en que el Señor pronto le liberará, los anima. A seguir creciendo en la gracia y conocimiento de Jesucristo, a seguir proclamando el Evangelio, a ser cuidadosos de sí mismos y a buscar la unidad del cuerpo de Cristo.
Que a través de la lectura de esta carta, nuestros corazones sean fortalecidos y animados, para ser edificados y conformados a la imagen de Nuestro Señor y Redentor, Jesucristo.
Dios te bendiga!!!
Devocional