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Mi lucha contra el pecado

…”porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”…

Romanos 8:13 RV 1960

 

Entendiendo el versículo:

 

  • Hay dos estilos de vida: según la carne que lleva a la muerte, o según el Espíritu de Dios, que nos lleva a vida eterna.
  • Hacer morir las obras de la carne es una obra conjunta entre el Espíritu Santo y nosotros.
  • Una verdad que es necesario recordar: …”Los creyentes verdaderos, quienes definitivamente son libres del poder condenatorio del pecado (y de su esclavitud), no obstante, deben ocuparse a lo largo de sus vidas con la mortificación del poder del pecado que todavía permanece en ellos”…

Si bien siempre estaremos en lucha contra el pecado esto no puede convertirse en una excusa para No luchar, sino que más bien debe ser un recordatorio de nuestra necesidad de mortificar el pecado en nuestras vidas diariamente. La lucha contra el pecado debe ser tomada seriamente.

  • …”Solamente el Espíritu Santo es competente para hacer esta obra. Todas las formas y medios para efectuar esta obra no lograrán nada sin la ayuda del Espíritu. El Espíritu Santo obra en el creyente según su beneplácito para dirigirle y capacitarlo en esta obra”…

Los esfuerzos humanos nada pueden contra el pecado que habita en el hombre (ayunos, flagelaciones, oraciones). El Espíritu hace que nosotros podamos llevar Su fruto (gozo, paz, benignidad, etc) y entonces ya no haya lugar para las obras de la carne, El Espíritu es el que pone la Cruz de Jesús en nuestras vidas. El Espíritu de Dios es el que nos permite tanto el “querer” como el “hacer”

Qué No es mortificar el pecado:

 

  • Mortificar un pecado no significa destruido completamente, ni erradicarlo definitivamente del corazón.
  • Mortificar un pecado (aunque no es necesario decirlo) no significa tratar de disfrazarlo.
  • La mortificación del pecado no significa el cultivo de una naturaleza tranquila y quieta.
  • Un pecado no ha sido mortificado cuando simplemente ha sido desviado hacia otra dirección. (Simón el Mago)
  • La conquista ocasional del pecado tampoco significa la mortificación.

 

 

Qué SÍ es mortificar el pecado:
  • Un debilitamiento habitual de los deseos pecaminosos.
  • Una lucha y un combate continuo contra el pecado.
  • El éxito en nuestra oposición y conflicto contra el pecado que todavía mora en nosotros.

 

Algunas Reglas Generales:

 

  • Solamente un creyente, es decir, una persona que está verdaderamente unida con Cristo es capaz de mortificar el pecado.
  • Usted no podrá mortificar ningún pecado, a menos que sincera y diligentemente intente tratar con todo pecado.

 

Algunas Reglas Particulares:

 

  • Necesitamos un diagnóstico cuidadoso del deseo pecaminoso que será mortificado
  • Esfuércese para llenar su mente con una clara y constante conciencia de la culpa, el peligro y la maldad del deseo pecaminoso que le está afectando.
  • Inquiete su conciencia con la culpa de sus deseos pecaminosos.
  • Esfuércese para desarrollar un anhelo continuo por la liberación del poder de sus deseos pecaminosos.
  • Aprenda a reconocer que algunos de sus deseos pecaminosos están arraigados en su propia naturaleza.
  • Vele y guarde su alma contra todas las cosas que usted conoce que estimularían sus deseos pecaminosos.
  • Pelee con sus deseos pecaminosos tan pronto como comiencen
  • Medite sobre la excelente majestad de Dios (Entre más que medite sobre la grandeza de Dios, más sentirá la vileza de sus deseos pecaminosos).
  • Cuídese de su engañoso corazón (para no experimentar falsa paz o seguridad).

 

Mortificando el pecado:

 

Nuestra responsabilidad:

Esta obra puede ser resumida como la fe del creyente en el poder y la autoridad de Cristo para matar su pecado. Para ser específico, la fe debe creer en la sangre de Cristo como el único remedio eficaz para las almas enfermas de pecado. Si usted ejerce constantemente su fe en este remedio eficaz, vivirá y morirá como un vencedor. Pero aún más que esto, por la providencia de Dios usted vivirá para ver sus deseos pecaminosos muertos (vencidos) a sus pies.

 

  • Una fe que confía en Cristo, proveerá todo lo necesario para mortificar sus deseos pecaminosos.
  • Anime su corazón a que espere la ayuda de Cristo a través de la fe.
  • Piense mucho acerca de Cristo como su sumo sacerdote celestial. Piense acerca de su naturaleza tierna, misericordiosa y bondadosa.
  • Piense mucho acerca de la fidelidad de las promesas de Dios.
  • Medite sobre las ventajas que usted recibirá esperando la ayuda que vendrá de Cristo Jesús. (Esperando tal ayuda honramos a Cristo por nuestra confianza en El y nuestra dependencia de El. Si realmente esperamos que esta ayuda vendrá de Cristo, entonces acudiremos a todos los medios que traerán esta ayuda. )
  • Enfoque su fe especialmente en la muerte de Cristo.

 

La obra que sólo el Espíritu puede realizar:

 

  • Solamente el Espíritu puede convencerle clara y completamente de la maldad, la culpa y el peligro de sus deseos pecaminosos.
  • Solamente el Espíritu es capaz de revelarle la plenitud de Cristo para suplir su necesidad.
  • Solamente el espíritu es capaz de asegurarle que Cristo vendrá para ayudarle y solamente el espíritu le capacitará para esperar pacientemente en fe, hasta que El lo haga.
  • Es por el Espíritu que somos bautizados en la muerte de Cristo.
  • El Espíritu es el iniciador y consumador de nuestra santificación.
  • Es el Espíritu quien continuamente le apoya mientras que usted busca la ayuda de Dios para vencer sus deseos pecaminosos.

 

Basado en “La mortificación del Pecado” de John Owen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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